Por María López
Todos somos resilientes. Tú también.
La resiliencia no es algo que nos tengamos que “ganar”, porque nacemos con ella. Sin embargo, a veces las experiencias de la vida hacen que esta capacidad nos resulte lejana, poco familiar. La buena noticia es que podemos cultivarla y fortalecerla con el tiempo.
A menudo se piensa en la resiliencia como la capacidad de “volver a levantarse” después de una caída. Y es cierto, pero desde una mirada somática —es decir, prestando atención al cuerpo—, la resiliencia es mucho más que eso. No se trata solo de recuperarse, sino también de aprender a pasar del estrés o la activación a la autorregulación, a permanecer presentes con nuestras sensaciones, emociones y pensamientos mientras nos sentimos seguros, enraizados y conectados con los demás.
Nuestro cuerpo tiene un papel fundamental en cómo procesamos los retos y regresamos a un estado de bienestar.
Resiliencia no es lo mismo que supervivencia
Muchas veces confundimos resiliencia con estrategias de supervivencia. Yo misma lo hacía y todavía estoy aprendiendo.
Solía repetirme: “Estoy bien, puedo con esto.” Esa frase me daba fuerzas para seguir adelante, cumplir con lo que tocaba y aparentar que no pasaba nada.
Pero con el tiempo entendí que eso no era resiliencia: era supervivencia. Estaba ignorando mis emociones, desconectándome de mí y de los demás. Parecía fuerte por fuera, pero me sentía sola y agotada por dentro.
El trabajo somático me enseñó otra manera de estar: darme más espacio para sentir, pedir ayuda cuando lo necesito y dejar que otros me acompañen. Ahora me siento más conectada conmigo misma y con las personas que más quiero. La resiliencia no me aísla; me acerca.
Las estrategias de supervivencia son útiles en momentos críticos, pero la resiliencia es diferente: nos permite mantenernos presentes, sentir lo que ocurre y seguir conectados con la sensación de seguridad y posibilidad.
Cómo cultivar la resiliencia desde el cuerpo
Todos llevamos dentro la semilla de la resiliencia y, como toda semilla, necesita cuidado para crecer. Las prácticas somáticas son una forma de recordar al cuerpo cómo se siente estar en resiliencia, de modo que podamos volver a ese estado cuando lo necesitemos.
Algunas formas sencillas y poderosas de nutrirla son:
- Pasar tiempo en la naturaleza: Dejar que sus ritmos nos enraícen.
- Explorar la creatividad: Arte, danza o música para procesar emociones y reconectar con la alegría.
- Pasar tiempo con animales: Su compañía nos trae calma y presencia.
- Cultivar relaciones significativas: Al menos un vínculo positivo y profundo nos aporta sensación de apoyo.
- Ayudar a otros: Dar también nos conecta con nuestro sentido de propósito.
- Practicar la espiritualidad: Rituales, meditaciones o rezos que nos sostengan.
- Unirse a experiencias colectivas: Canto, movimiento o reuniones que refuercen el sentido de pertenencia.
Ahora es tu turno: ¿Qué te hace sentir resiliente?
¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste esto?
Cuando identifiques algo que te hace sentir resiliente, prueba esto:
- Revívelo en tu cuerpo: ¿Qué sensaciones aparecen? ¿Cómo sabes que eso era resiliencia? Quédate ahí un instante y deja que crezca.
- Repítelo con intención: Dedica tiempo a actividades que despierten esa sensación y presta atención a lo que ocurre en ti.
En mi caso, camino junto al río una vez a la semana. Observar el agua, ver cómo la luz cambia creando luces y sombras, y prestar atención al impacto que todo ello tiene en mi cuerpo y mente.
Resiliencia, bienestar y sanación
La resiliencia no es un destino; es un recurso interno que podemos reforzar cada día. Con conciencia somática y práctica, tenemos la posibilidad de regresar a un estado de bienestar y conexión, incluso en los momentos difíciles.
En el curso Embodied Transformation de Strozzi Institute for Somatics, descubrirás distintas prácticas para desarrollar la capacidad de estar presente y cultivar esa resiliencia que ya vive en ti. Un retiro experiencial de cuatro días en una masía señorial con más de cinco siglos de historia que te permitirá desconectar de las exigencias diarias para conectar con el cuerpo en un entorno natural. Si quieres seguir profundizando en esta metodología y aprender cómo encarnar un liderazgo más consciente y humano, este curso es para ti.
María López es Coach Somática Certificada por Strozzi Institute, Coach Ejecutiva, y Coach de Equipos y Sistemas Relacionales.
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