Cuando hablamos de liderazgo, a menudo nos referimos a una función directiva, a un rol necesario para el desarrollo de una actividad coordinada en la que intervienen varios individuos. Así, pensamos que un líder es solamente el que ejerce esa función de forma visible, frontal. Pero esta visión plana o unidimensional del fenómeno que, durante mucho tiempo, ha sido el paradigma de trabajo, empieza a resquebrajarse cuando, desde una mirada más profunda, se observa la pluridimensionalidad de la función y cómo, junto a la figura tradicional del líder frontal, visible y legitimado por el organigrama, empiezan a observarse otras dimensiones necesarias.
Si tomamos un poco de distancia desde la concepción tradicional del liderazgo de rol, observamos así que la función del liderazgo viene siendo asumida desde diferentes planos. Por ejemplo; es un líder frontal el que presenta los presupuestos del departamento a la junta directiva. Pero también lo es el que reúne y comprueba los datos que la alimentan, o quien ha dado su respaldo al ponente y está comprometido en su avance… Estaríamos hablando de un lider desde atrás, en este caso.
Así podríamos distinguir entre diferentes posiciones de liderazgo y, de hecho, el programa de Liderazgo Co-Activo CLE (Co-Active Leadership Experience) lo hace de forma muy precisa pero, más allá de la identificación de las dimensiones por las que debemos aprender a “navegar” para ejercer un liderazgo flexible y efectivo, este programa nos induce a explorar quienes somos y que narrativas internas desarrollamos en cada una de las posiciones.
Liderar es elegir dónde pones el foco y mantenerlo, independientemente de la posición que ocupes. Supongo que es fácil estar de acuerdo en eso. Liderar es servir desde nuestro compromiso, ya sea en un entorno profesional, familar o de vida. Liderar es, por lo tanto, más que un rol, más que una función, una condición inseparable de la consciencia, de nuestra consciencia como seres humanos, que nos convierte en protagonistas, en lugar de vagón de cola en el tren de nuestra vida. Estar en elección y sabernos en elección, independientemente de la dimensión de liderazgo que ocupemos en los diferentes momentos de nuestra vida es realmente lo que nos alea del victimismo reactivo y nos permite asumirnos como seres humanos completos, creativos y llenos de recursos.
Sergio Blancafort
Director Académico GLG